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Así sucedió:
Sábado, 13 de abril: 12:30 del mediodía. Pedro Amorós, Claudio Caballero y quien escribe nos dirigimos hacia Jaén. Hemos tomado el recorrido que nos llevará de nuevo a la casa de María, María "la de las caras". Recorridos unos cuantos kilómetros entramos en Bélmez de la Moraleda. En el desvío que nos introduce al pueblo hemos visualizado un cartel informativo que dice (como si de un indicador de Ayuntamiento, Centro Cultural, etc, se tratara) CARAS DE BÉLMEZ. Creímos por un momento que el ayuntamiento de Bélmez había decidido reconocer de una vez por todas la importancia de este fenómeno pero pronto nos dimos cuenta que todo seguía como en un principio. Esta indicación era tan sólo un reclamo turístico pues quienes han dirigido y dirigen el pueblo poco han aportado a la investigación, a la casa y la propia María si no es a cambio de nada..
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Estamos en la calle Real, conocida como la cuesta de las caras, el número 5 señala el inmueble más visitado de toda España. Pedro ha entreabierto la puerta susurrando un "¡se puede, María!". Y allí estaba ella. Tras el cristal de la puerta de su cocina observamos el rostro de una persona castigada ya por la edad y por la mala fortuna derivada de una vida que no ha sido fácil de llevar.
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